domingo, marzo 16, 2008

Ciencia Argentina: Sin oportunidad para los viejos.


En la Argentina y también en latino-América, existe en la comunidad de profesionales científicos un paradigma que es lapidario para quienes empiezan tarde o por motivos circunstanciales no han llegado a los 30 años con una licenciatura terminada y con buenas notas. Este paradigma es el joven es más eficiente y menos problemático que un viejo para el sistema científico de cuarto mundo como el argentino.
La gran pregunta es: cuál es el modelo de joven investigador? Bueno en general es una persona que no debe superar los 30 años, si hizo la carrera en 5 años, con buenas notas y los padres le han mantenido los estudios, mejor. Es decir dicho joven es preferente que tenga entre 23 y 25 años, soltero, sin ningún tipo de compromiso social. Sino será ponderado por una escala de valores descendente a medida que no cumpla los requisitos. Si superase los 30 años ya es un viejo, por más que haya sacado de promedio 10 en la carrera, con lo cuál no tiene derecho a ningún tipo de beca ni por parte del CONICET y menos por parte del CIUR.
Pero debe tener algo más, tener menos de 26 y ya haber publicado en revistas internacionales, es decir tener un padrino. Esto trae a mi memoria el ejemplo del Dr. Lambrilococo o Dr. L. que apadrinó a un conjunto de alumnos predilectos por él cuando era docente de una carrera de grado anexándolos en varias de sus publicaciones. Por supuesto el Dr. L. era muy intolerante con los que se oponían a su voluntad. Por suerte se hizo justicia y debió dejar de enseñar en la Licenciatura para terminar enseñando en otra carrera donde ahora es una persona prestigiosa, pues nada detiene a un inescrupuloso. Pero sus apadrinados fueron los preferidos de los directores de proyectos, ya que con el antecedente de haber publicado podían acceder a una beca del CONICET y con ello mejorar su prestigio (de los directores) para obtener subsidios. Un claro ejemplo fue el caso del gato C. (actual subsecretario de la SCyT de la Nación) que en su momento supo dar oportunidades a estos apadrinados rechazando a cualquier otro.
Esta mentalidad de cuarto mundo científico no solo está en los claustros universitarios sino, peor aún, en los organismos de estado encargados de dar subsidios y definir quien ingresa o no a la carrera del investigador. Es decir el CONICET y la Agencia, donde tener menos de 40 y haber hecho un post doctorado de dos años en el exterior, es una condición sine qua non para poder ingresar a la carrera del investigador profesional y con ello empezar a obtener subsidios para poder entrar en el estatus quo de grandes valores de investigadores jóvenes.
Pero a los viejos que le toca, es decir, esas personas que tiene más de 30, algunos casados y con hijos que anhelan ingresar a una beca doctoral para luego hacer lo que le gusta que es investigar. Pues a ellos les toca el destierro y la perjuiciosa clasificación de inútiles, que con suerte terminarán dando clase para ver frustrada su vocación.
Contados son los casos que pueden hacer una carrera al tener la suerte de tener un cargo de exclusiva, pero a diferencia de los jóvenes baluartes, estos deberán seguir investigando si acceder a tener un subsidio.
Por eso para este sistema de cuarta no hay oportunidad para los viejos.

1 comentario:

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