sábado, junio 09, 2007

Los Cuentos del Tío: Los Castellini arriban a América.


Una historia digna de contarse es como una serie de infortunios hiciese que mi familia se radicase en la Argentina. Mi abuelo Maximo Castellini decide probar suerte en la Argentina, luego de un fracasado intento de radicarse en la Francia de post gran guerra -primera guerra mundial- pues a pesar de ser de profesión albañil -capomastro- y picapedrero no veía un futuro para su familia compuesta en aquel momento por dos hijos -mi papá y mi tío que tenía 2 años- en tierras galas -en realidad los galos trataban muy mal a los italianos en aquella época-. En aquella época existía la industria del inmigrante y el trabajo esclavo hacia las américas -cosa no muy diferente a la situación actual, donde ciudadanos bolivianos son reclutados para trabajo esclavo en las industrias textiles clandestinas localizadas en el barrio del once en Buenos Aires, regenteadas por coreanos-. Entonces mi abuelo decide probar suerte económica y acepta un trabajo de picapedrero por contrato en la ciudad de Tandil en Argentina. Sin saberlo, él sería uno más de los explotados por el trabajo esclavo en las américas. Apenas toca suelo argentino el patrón de la empresa le retiene el pasaporte y lo mandan a trabajar a una cantera de Tandil por el lapso de 3 años. Donde al mejor estilo de la novela La Forestal se le descuenta parte de su sueldo inicial para pagar el costo del viaje y otras menudencias. A pesar de todo mi abuelo queda encantado con el paisaje de esa región y cuando vuelve a Italia luego de haber transcurrido los 3 años y con menos dinero que el prometido, decide comentarle a mi abuela -Regilda Giovannini- que desea emigrar a la Argentina y radicarse en la ciudad de Tandil, pero como no tenían mucho dinero para el viaje y la radicación. Él decide viajar primero para construir una casa y obtener dinero de su profesión de picapedrero -que era bien remunerado en la Argentina por aquella época-.
Ahora si, él viaja a la Argentina de forma particular, deja embarazada a mi abuela de mi tía -Fiorina Castellini-. Durante un lapso de 8 años trabaja en la Argentina para juntar dinero. Mi abuela se resiste a viajar pues mi papá estaba haciendo el seminario para ser cura y ella había conseguido algunos terrenos en la montaña para explotación agrícola. Pero en un momento, mi papá sufre una iluminación y decide abandonar la carrera sacerdotal, pero eso no solo sería indigno para la sociedad pueblerina de su país natal, sino que además debería hacer el reclutamiento compulsivo en el ejército italiano, pues estamos próximos a iniciar la segunda guerra mundial. Entonces le escribe una carta en secreto a mi abuelo de sus intenciones. Mi abuelo como buen excombatiente de la gran guerra sabe lo que podría pasar si mi papá se alista, así que manda a llamar a toda su familia vía la embajada de Italia en la Argentina y le comenta a mi abuela por carta las intenciones de mi papá. Entonces mi abuela de mala gana vende los terrenos, la platería y se embarca hacia la Argentina. Sale del puerto de Trieste en el barco Velvedere un mes antes de empezar la segunda guerra mundial -donde mi papá casi sale de polizón para evitar el enrrolamiento compulsivo-.
El barco hacía una parada en San Pablo (Brasil) pues la intención de mi abuela era radicarse en Brasil. Mi abuelo va a su encuentro en Brasil y la convence de radicarse en Mar del Plata donde vive un pariente de mi abuela.
Bueno así es como mi familia paterna se radica en la Argentina, por el hecho de haber desertado del enrrolamiento compulsivo, es declarado traidor mi papá en Italia, no pudiendo regresar hasta la amnistía de la década de 1970, donde luego de 30 años visita su tierra natal por primera vez con pasaporte Italiano. Pues él nunca se nacionalizó argentino, si lo hubiese hecho su decendencia por línea paterna perdería el derecho a la doble ciudadanía.

3 comentarios:

gustz dijo...

Horacio, gracias por compartir esta historia, que también es tu historia.

Es interesante rastrear nuestros orígenes en la familia, nos constituyen, y al contarlo creamos el hecho de discurso que será transmitido "a" y "en" la generación siguiente... El recorrido de este relato ha sido muy grato de leer. Gracias! nuevamente.

-Gustavo

Lole dijo...

hola soy lorena giovannini, mi abuello llamado eugenio giovannini tambien fue picapedrero en tandil, yo vivo aca, en argentina, ciudad de tandil, me gustaria tener algun tipo de contacto con vos...gracias!

Dementor dijo...

Mi abuela se llamaba Regilda Giovannini y mis bisabuelo Paolo Giovannini, por ahí tenemos relación de parentezco lejana. Mi e-mail es horacio9573(@)yahoo.com.ar (quitales los parentesis). Escribime y te paso mi teléfono.
Saludos Horacio.